Los ciudadanos que votaron al actual oficialismo, sobre todo los que se agregaron en la segunda vuelta electoral, sienten indignación por los escándalos que rodean a la figura del jefe de gabinete, cuyo incremento patrimonial está bajo investigación y además negó sus viajes de vacaciones. Al menos tenemos la satisfacción que ningún energúmeno nos hable de “lawfare” o “persecución judicial” como acostumbraba el colectivo peronista. Sin embargo, la mención del presidente Milei y de algunos “chupamedias” de que solo se trata de una “carnicería mediática” ofende la inteligencia y el sentido común de sus votantes. El mandato de las urnas a la actual administración era precisamente terminar con la inflación y la corrupción, esta última es importante por más que se trate de los miles de dólares sospechados de Adorni o los millones confirmados del colectivo peronista. No se equivoque el presidente Milei, para los ciudadanos que oportunamente lo apoyamos, el “choreo” no es un tema menor, al contrario del colectivo peronista, no se nos ocurre que tengamos que votar a alguien con tobillera electrónica. Finalmente quisiera rescatar el trabajo de la prensa independiente; hay que reconocerles la coherencia que tienen al denunciar con el mismo énfasis las sospechas de corrupción de los gobiernos anteriores y del actual.

Luis Ovidio Pérez Cleip                        

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